Mariano Ruiz atiende a 101TV en los Jardines Alberto Suárez ‘Pipi’, en el distrito Este de la capital malagueña, donde creció y donde aún recuerda tirarse «por los toboganes de este parque». Allí, recién elegido por los suyos para ser el candidato a la alcaldía, el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Málaga afronta un curso político que prevé «intenso, pero también muy ilusionante», con la vista puesta en las elecciones municipales de 2027 y en disputar la vara de mando a Francisco de la Torre.
Ruiz sitúa la vivienda como el gran problema de la ciudad y propone dos medidas inmediatas: topar los precios del alquiler y retirar del mercado viviendas de uso turístico. Denuncia además la pérdida de identidad de Málaga, critica la tramitación de las estatuas del puerto y avanza que ‘Málaga Decide’, su modelo de consultas vinculantes, será una pieza central de su programa electoral.
-Pregunta: Nos recibe en su zona, en Málaga Este, en los Jardines Alberto Suárez ‘Pipi’. Un lugar muy conocido para usted
-Respuesta: Sí, bueno, me he criado aquí. Yo tengo todavía grabadas en mi retina imágenes tirándonos por los toboganes de este parque. No ha cambiado mucho en los últimos tiempos, pero sí, por supuesto, es un lugar icónico para el distrito, especialmente para El Palo.
-¿Viene un año del que uno todavía no sabe ni la intensidad que va a suponer?
-Efectivamente, yo estoy convencido de que va a ser un año intenso, pero también muy ilusionante. Yo creo que asumimos y abordamos ahora mismo un reto apasionante y que va a suponer oportunidades, muchas oportunidades para los malagueños. Va a ser un año muy probablemente de cambios y sobre todo de poner freno a un modelo de ciudad que en los últimos tiempos no se adecua a las necesidades de los malagueños.
-Estoy preguntando a todos los portavoces en su zona, donde viven, porque así conocen mejor sus necesidades. ¿Cuáles son las principales demandas, las principales mejoras que se necesitan?
-Nosotros somos conscientes de que el principal problema de la ciudad de Málaga es la vivienda. Cada vez tenemos menos certeza de que los nuestros puedan seguir viviendo en esta ciudad y ahí creo que hay mucho trabajo por delante y muchas posibilidades que poner sobre la mesa. Sin embargo, nosotros no nos cansamos de proponer soluciones y alternativas y nos apena mucho que el equipo de gobierno las deseche directamente de un manotazo.
Yo creo que en situaciones tan dramáticas como estas, cualquier posible solución, cualquier herramienta, cualquier instrumento debe ser por lo menos puesto en práctica para poder valorar su efectividad, y ahora mismo no estamos en esa situación. Estamos rechazando cualquier medida simplemente porque no viene de fuerzas políticas afines o del mismo color político. Nosotros tenemos un modelo alternativo, pero por supuesto también estamos hablando de nuestros barrios.
Queremos barrios reconocibles, vivos, que tengan identidad propia. Creo que es fundamental. Creo que la esencia de Málaga se está perdiendo, y no es necesariamente obligatorio elegir entre crecimiento o mantenimiento de la identidad. Son cosas compatibles, y el éxito verdaderamente estaría ahí, en saber crecer manteniendo lo propio, lo característico.
No es obligatorio elegir entre crecimiento o mantenimiento de la identidad. El éxito estaría en saber crecer manteniendo lo propio
-Me refería a situaciones concretas. ¿Qué le hace falta a su barrio?
-Por ejemplo, la limpieza, el arbolado. Lo que hemos vivido este verano en cuanto al cuidado de nuestra vegetación y de nuestros árboles, o incluso los episodios de cierres de playa, no los podemos permitir. Se supone que somos una ciudad moderna, una ciudad del siglo XXI, y en pleno agosto playas como Pedregalejo han estado cerradas al baño por vertidos de aguas fecales. Yo creo que eso dice mucho de la inercia en la que está volcado ahora el equipo de gobierno, y también de un fin de época y de mandato. Málaga requiere de muchas otras cosas, pero las fundamentales son estas: limpieza, playas y vivienda, por supuesto.
-Habla de un fin de época. La oposición al completo ve el proyecto de De la Torre como un proyecto caduco, al contrario de lo que opina el PP. ¿Cómo ve la apuesta del Partido Popular por seguir con Francisco de la Torre? Usted coincide con él muchas veces en el Ayuntamiento. Ha habido debates sobre su estado físico, alimentados incluso por su propia mujer, con esos problemas de afonía.
-Nosotros decíamos que nuestro principal rival no es en exclusiva la figura de Paco de la Torre, sino el modelo de ciudad que ha estado impulsando en los últimos tiempos. Yo creo que este modelo de ciudad también responde a las características propias de quien lo ha impulsado. Y me temo que el Partido Popular en el Gobierno del Ayuntamiento está intentando dar respuestas de hace 20 años a los problemas de hoy, y eso ya no funciona.
Para solventar los problemas de la Málaga actual no vale con contar cuántos congresos internacionales vienen de más o cuántos turistas vienen a pasar dos o tres noches. Paco de la Torre, lo hemos dicho en muchas ocasiones, ha sido un referente en la ciudad de Málaga, pero me temo que esa etapa ya ha quedado atrás.
A Paco de la Torre le tenemos que dar las gracias, pero decirle que ya está bien, que Málaga necesita otro tipo de actitud y no seguir volcada en una inercia que no nos lleva a nada más allá de convertir la ciudad de Málaga en una selva capaz de vender su alma a un turismo barato, en lugar de poner en valor al malagueño y su vida cotidiana.
Nosotros decimos que Málaga no puede centrarse única y exclusivamente en los grandes acontecimientos, sino que debe trabajarse y funcionar para que todo vaya bien un martes cualquiera. La vida cotidiana de los malagueños y las malagueñas debe ser puesta en el centro, debe tener el foco. Y cuando hablamos de vida malagueña hablamos de muchas cosas: de poder pagarte tu vivienda, pero también de no tener que pasar horas al volante o de encontrar tu barrio limpio. En ese sentido, creo que Paco de la Torre ya no está atendiendo como debería las necesidades de sus representados, y eso también representa un fin de ciclo.
Málaga no puede centrarse solo en los grandes acontecimientos. Debe funcionar para que todo vaya bien un martes cualquiera
-¿Maneja encuestas, datos o algún tipo de referencia demoscópica sobre la figura de Paco de la Torre?
-De momento no, yo creo que son sensaciones. Lo que sí es que en estos últimos tiempos hemos hablado con muchísima gente y esto es lo que nos trasladan. Hace falta ya no el mero hecho de sangre nueva, sino la capacidad de comprender y ponerse en la piel de otras generaciones, como la nuestra, que están viviendo los problemas reales del día a día y de los que Paco de la Torre se ha distanciado mucho.
Cuando se frivoliza con que irse a Villanueva del Rosario tiene una importancia relativa, eso te lleva a convertir una ciudad como Málaga en un sitio inhabitable en el que acceder a una vivienda es muy difícil. O te lleva también a que la ciudad haya tenido que expulsar a gente y que ahora haya complicaciones para venir cada día a tu puesto de trabajo. Detrás de cada frase, detrás de cada posicionamiento, hay una política, y eso se nota. Paco de la Torre tiene una mentalidad no acorde con los momentos que estamos viviendo, y desgraciadamente eso también tiene su reflejo en la ciudad. Paco de la Torre fue muy importante para Málaga hace unos años. Ahora tenemos que pensar en la Málaga de las próximas décadas.
-Hace unos días, Toni Morillas, de Con Málaga, se mostraba convencida de que puede haber un cambio hacia un bloque progresista. ¿Tiene razones para creer que es posible? ¿Qué le motiva a presentarse?
-Sí, lo veo perfectamente posible. Claro que sí. De hecho, en la calle nos lo transmiten. Málaga tiene una oportunidad para poder mejorar la ciudad, para poder poner en el centro a las personas que hacen posible esta ciudad. Pero ya no solo por elementos pragmáticos; también hay principios, incluso ideológicos y personales.
Cuando mi niña me pregunta «papá, ¿yo el día de mañana voy a poder vivir cerca de ti?», a día de hoy no le puedo decir que sí. Eso me anima a dar este tipo de paso y a dar una lucha que me parece muy digna: trabajar por una ciudad que dé esperanza a quienes ahora mismo no la tienen, que sepan que esta ciudad sigue siendo suya y que pueden seguir desarrollándose, prosperando, creciendo y cuidando en ella. Creo que hay posibilidades y que los malagueños y las malagueñas tenemos una oportunidad en 2027 para decidir que la ciudad tiene que mirar de nuevo a los malagueños.
Cuando mi niña me pregunta: ‘Papá, ¿yo el día de mañana voy a poder vivir cerca de ti?’, a día de hoy no le puedo decir que sí
-Si tuviera que grabar una microcápsula de un minuto y medio o dos para mandársela por WhatsApp a cada malagueño y convencerlo de que le vote, ¿qué le diría?
-Qué curioso. Pues yo intentaría hacer ver que hay esperanza en un modelo diferente de ciudad, que mira no solo al que pasa, sino al que se queda; que se pueden tener posibilidades para seguir viviendo aquí, siempre y cuando se mire a los ojos a los malagueños y se les diga: «voy a pensar en ti y en tu futuro». Creo que eso se puede hacer. Creo que hay herramientas y que no se está poniendo toda la carne en el asador. Si pensamos en una alternativa, eso puede estar sobre la mesa, y podemos representar esa alternativa perfectamente en 2027.
-Habla básicamente de vivienda. ¿Cuáles son las políticas de vivienda de Mariano Ruiz?
-Mira, si me preguntas qué principales medidas pondría en marcha, creo que tenemos dos herramientas que en el corto plazo funcionarían para darnos algo de margen y poder llevar a cabo transformaciones más intensas en el medio y largo plazo. Una es topar los precios del alquiler, y tenemos las herramientas legales para hacerlo desde mañana mismo. Y otra es retirar del mercado viviendas de uso turístico.
Tengamos en cuenta que la ciudad de Málaga tiene 90.000 plazas de alojamiento y de ellas solo 14.000 son hoteleras. El resto están ocupando espacios que tendrían que ser hogares. Eso es un drama, porque no hay promociones de vivienda pública que puedan equilibrar esta situación. Vamos a tardar décadas en poder recuperar lo que se ha perdido para usos residenciales en favor de alojamientos turísticos.
Con esa situación hay que acabar lo antes posible. Y lo más triste es que el ordenamiento urbanístico ya contemplaba cláusulas y requisitos para que esto no ocurriera. El propio Plan General de Ordenación Urbana, en su artículo 6.4.2, dice que los alojamientos temporales deben tener entrada, suministros y evacuación independientes. Y el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Málaga, por intereses más bien oscuros, no lo ha aplicado y ha permitido que se desarrolle una selva que nos ha llevado hasta este punto.
Por lo tanto, ahí hay mucho margen de mejora. Después, por supuesto, hay que hacer transformaciones más intensas que implican a la ciudad de Málaga, pero también a otras administraciones. Pero creo que desde el Ayuntamiento tenemos el protagonismo total para poner en marcha transformaciones muy profundas que nos permitirían al menos marcar un camino para que el drama que estamos viviendo con el acceso a la vivienda tenga otra perspectiva en los próximos años.
Málaga tiene 90.000 plazas de alojamiento y solo 14.000 son hoteleras. El resto ocupan espacios que tendrían que ser hogares
-Después de la vivienda, ¿cuál cree que es el problema más acuciante de Málaga?
-Estamos hablando de una pérdida de identidad cada vez mayor. Yo creo que eso nos afecta a todos. El otro día, en un concierto, un artista decía que muchos venían a Málaga a conocer nuestra propia vida y a los malagueños, y que cuando nos quedemos sin malagueños y sin vida propia nos convertiremos en una ciudad franquicia, en una ciudad de pan de molde.
Nuestro orgullo, nuestra identidad, nuestra idiosincrasia, lo propio de los malagueños, se tiene que poder conservar y poner en valor. Tenemos que sentirnos orgullosos de ser malagueños y ese sentimiento no nos lo deberían arrebatar, ni mucho menos venderlo. Eso va a ser una prioridad para nosotros.
Cuando nos quedemos sin malagueños y sin vida propia, nos convertiremos en una ciudad franquicia, en una ciudad de pan de molde
-¿Y cómo se regula eso? ¿Qué políticas se aplican?
-Estableciendo criterios, por supuesto. Ayudas. Hay herramientas; el urbanismo tiene capacidad para regular estas cosas. Pero además, si le damos la espalda al comercio tradicional, si no ayudamos… Aquí, por ejemplo, estamos cerca del paseo marítimo de Pedregalejo. Miguelito el Cariñoso o el propio Mafalda han estado cerrados durante todo el verano sin nada de ayuda. Eso es un drama. Ha habido familias en desempleo todo este tiempo con una incertidumbre absoluta, y a día de hoy con unas condiciones que no son las mejores. Ni siquiera han abierto. Parece ser que Mafalda puede que abra esta semana, y le deseo toda la suerte del mundo, pero este tipo de negocios, que han significado todo para Málaga, cada vez lo tienen más difícil.
El Ayuntamiento puede tener otro tipo de políticas, desde bonificaciones en impuestos hasta ayudas directas, sobre todo cuando los responsables de los daños están en la propia administración municipal. Hay mucha cancha y muchas fórmulas para conservar lo nuestro. Incluso con la propia polémica de las estatuas del puerto, tenemos al Cenachero abandonado entre plantas y matojos. Hay otra forma de cuidar lo nuestro, también en ámbitos arqueológicos, como en la propia parcela del Astoria. Hay tantas cosas que no estamos priorizando para poder enorgullecernos de nuestra historia, de nuestra cultura, de nuestro patrimonio y de nuestro pasado.
Pero como te decía, también me parecen fundamentales los barrios, y con barrios me refiero a la vida cotidiana: a la limpieza, al cuidado de nuestro arbolado, de nuestras plantas, de la sombra… No podemos decir que somos una ciudad moderna cuando hay barrios plagados de ratas. En una capital de provincia del siglo XXI me parece algo insufrible. Hay muchas cosas que mejorar que vamos a ir planteando para demostrar un modelo de ciudad integral. Iréis conociéndolo conforme vayamos presentando iniciativas.
-Sobre las estatuas del Puerto, que siguen generando conversación tras una polémica intensa: al final se van a quedar
-Eso parece, aunque nosotros vamos a seguir poniendo mucha carne en el asador, porque más allá del episodio estético, que también merece un debate, el trámite que se les está dando nos parece propio de los episodios más chapuceros de ‹Manos a la obra›. En un primer momento solicitamos que estas estatuas necesitaban informe de urbanismo y de planeamiento. De hecho, hay un episodio parecido: en 2015 se instaló aquí la polémica noria, y el propio Ayuntamiento, a través de la Gerencia de Urbanismo, emitió un informe desfavorable por encontrarse en una zona de tránsito entre la almendra BIC y el puerto. ¿Por qué con esta estatua no?
El Puerto tiene permiso para hacer obras sin licencia urbanística municipal siempre y cuando se refieran a su actividad ordinaria, la portuaria. Pero aquí se han instalado dos grandes peanas para colocar elementos de ornato y, por lo tanto, consideramos que tendrían que tener licencia urbanística. Y en este último trámite, que ha sido un truco para poder mantenerlas ahí, porque el acuerdo de comodato con el puerto solo permitía seis meses sin prórroga, se ha llevado a cabo una maniobra para que sea el Ayuntamiento el poseedor de las estatuas. Una estratagema.
Además, el expediente es de lo más chapucero: cargado de fotos del artista, con firmas muy ‹sui generis›, algunas ni siquiera contemplan la firma, con comentarios de redes sociales. Y el propio acuerdo de cesión es irregular. La ley permite a los ayuntamientos adquirir obras por cesión sin ningún tipo de condicionante. Sin embargo, aquí el artista dice que se tienen que quedar en el sitio actual o en algún sitio digno, y el Ayuntamiento ha pasado por encima. Es más, ni siquiera hay una valoración independiente de estas estatuas, hay cifras contradictorias y tampoco se calculan los costes asociados a recibirlas. No es un expediente serio, y vamos a seguir trabajando para que, si al final esto ocurre así, cuestión con la que discrepamos porque no se les ha dado vela en este entierro a los malagueños, que deberían ser los protagonistas, al menos el expediente vaya bien.
El trámite que se les está dando a las estatuas nos parece propio de los episodios más chapuceros de ‘Manos a la obra’
-Hacen la siguiente lectura: las 12.000 firmas del expediente sirven como opinión del pueblo, pero en otras recogidas, como la de los terrenos de Repsol, no se han tenido en cuenta. Hace unos días lanzaron la propuesta ‘Málaga Decide’. ¿Qué plantea en concreto y va a entrar en el programa electoral?
Efectivamente, estamos hablando de poner a los malagueños en el centro de la acción política y que puedan decidir sobre su propia ciudad. Llevamos al Pleno de este mes nuestra propuesta de ‘Málaga Decide’, que es un sistema real y estable de participación durante todo el mandato. Planteamos que se establezca la obligación de hacer una consulta ciudadana anual y vinculante sobre los temas más importantes de la ciudad, y que se regule, a través de recogida de firmas, cuál va a ser el objeto de cada una de esas consultas.
Tú lo decías bien: ¿por qué estas 12.000 firmas, recogidas de una forma muy ‹sui generis›, con personas que firman desde Tesalónica, Riga o Polonia y no malagueños, y sin ningún tipo de control, sí sirven para tomar una decisión? ¿Y por qué las más de 50.000 para implantar un bosque urbano en los terrenos de Repsol caen en saco roto, o las 16.000 iniciales contra el rascacielos del puerto, con más de 1.400 alegaciones, que esas sí están regladas, en el episodio más contestado de la historia de Málaga?
Esto no puede ser. Al final, la participación se está utilizando únicamente para reforzar las imposiciones del equipo de gobierno. Sería una ciudad de la que todos nos sentiríamos mucho más orgullosos, y también un gobierno muchísimo más legítimo si se siente reforzado con el apoyo de los ciudadanos. A mí no me parece para nada mal que los ciudadanos puedan expresarse y que los ayuntamientos tengan la obligación de escucharlos. ‘Málaga Decide’ va a ser una propuesta importante de nuestro programa electoral y va a suponer que la ciudadanía malagueña pueda decidir periódicamente sobre el futuro de su ciudad.
-Para cerrar el círculo de esta entrevista de inicio de curso: ¿cómo prevé la construcción de la candidatura y del programa? Habla mucho de los barrios, y Málaga es grande y muy segmentada. ¿Va a haber cambios en la lista del PSOE, en un equipo que ya ha cambiado en parte con su llegada al liderazgo?
-Nosotros tenemos suerte, porque el Partido Socialista tiene representación a lo largo y ancho de toda la ciudad. Tenemos una agrupación, una Casa del Pueblo, en cada uno de los distritos, y por lo tanto somos capaces de reconocer perfectamente las inquietudes, las necesidades y el momento de cada barrio. Es pronto para hablar de candidaturas. Estamos empezando a plasmar sobre el papel los principios de la ciudad para las próximas décadas, pero obviamente vamos a formar un equipo competente, formado, representativo de la sociedad en la que vivimos y capaz de darle la vuelta a esta ciudad. Tenga en cuenta que mi proceso de primarias terminó hace una semana. Es pronto, pero ya estamos trabajando intensamente en toda la ciudad para recoger esas inquietudes y plasmarlas en un modelo de ciudad que dé respuesta y esperanza a la ciudadanía.
El alcalde no habría hecho ningún debate del estado de la ciudad si no hubiera sido por este grupo de la oposición
-La campaña, aunque no sea oficial, está en marcha. El debate del estado de la ciudad del 30 de septiembre, ¿va a ser también un punto muy electoral?
Yo creo que es una oportunidad y además una obligación. Recordemos que los debates del estado de la ciudad deben celebrarse una vez al año. El alcalde no habría hecho ninguno si no hubiera sido por este grupo de la oposición. Tiene la obligación de convocar uno cada año, y los únicos dos que se han convocado han sido gracias a la presión de este grupo.
No es solo un momento para demostrar que hay modelos alternativos; también hay que valorar si el camino que se está recorriendo es el adecuado. Debería ser un momento para pulsar el ambiente y darse cuenta de si la ciudad va por el buen camino, y nosotros lo vamos a hacer. Vamos a señalar lo que creemos que está fallando el equipo de gobierno, pero también vamos a demostrar que hay un modelo alternativo para una ciudad moderna que dé respuesta a las inquietudes de las personas que la conforman y que esté preparada para las próximas décadas. Ahora mismo creo que no es así.
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