Uno de los grandes atractivos de Málaga durante la Navidad es su alumbrado. Cada año, miles de personas recorren sus calles para contemplar la iluminación, con calle Larios como uno de los principales puntos de encuentro. Sin embargo, más allá del centro histórico, los barrios de la capital también se preparan para estas fechas. Allí, numerosos motivos navideños decoran las calles y acercan el ambiente de estas fiestas a los vecinos.
La empresa Elecnor es la que participa en este despliegue de iluminación en los distritos de la capital, donde el montaje requiere algo más que elevar y enganchar unas luces, cables de acero, aisladores eléctricos y conexiones especiales. Un trabajo que pasa desapercibido para alguno de sus vecinos o turistas que visitan Málaga.
Guti y Carlos son dos de los encargados de colgar motivos navideños en las barriadas en estas fechas. Ambos afirman que «el trabajo se ha adelantado respecto a campañas anteriores» debido a la cantidad de barrios que hay por alumbrar. En un trabajo que realizan durante gran parte de la noche.
Un trabajo que empieza mucho antes de colocar las luces
Aunque los vecinos empiezan a ver las grúas en las calles durante el otoño, la preparación del alumbrado comienza bastante antes. La adquisición de los motivos, la organización de los trabajos y los permisos necesarios condicionan el calendario de una campaña que cada año requiere un despliegue importante.

Carlos, compañero de Guti en el montaje, afirma lo siguiente: «Lo que es el montaje físico de la campaña de Navidad nos gustaría que empezara en octubre». Aunque debido a los trámites de la preparación de permisos «muchas veces se retrasa». Los elementos decorativos llegan directamente desde fábrica, donde se montan y se comprueba su funcionamiento antes de trasladarlos a Málaga.
Una vez trasladadas hasta las barriadas, comienza el trabajo sobre el terreno. Cada motivo necesita una estructura que permita mantenerlo suspendido sobre la calle y garantizar que permanezca bien sujeto durante toda la campaña.
Aisladores y cables para la seguridad
Para colocar las luces, los operarios utilizan cables de acero que fijan entre dos puntos de anclaje, normalmente farolas u otros soportes. En el centro de esa estructura se instala el motivo navideño, que queda suspendido a varios metros del suelo.
Según indica Carlos: «la instalación incorpora también aisladores eléctricos». La función de estos es evitar que una posible avería pueda transmitir la corriente y poner en riesgo a los trabajadores durante la instalación y después del montado.

Las conexiones también están preparadas para facilitar el trabajo de los instaladores. «Cada año solamente lo que hacemos es quitarlo de aquí y ponerlo», señalan los trabajadores. Los motivos incorporan conectores rápidos que permiten unir las piezas y reutilizar el sistema en futuras campañas.
Nivelar cada motivo, una tarea que requiere paciencia
Uno de los momentos más delicados llega al ajustar la posición de las luces. De los dos, Guti es el encargado de colocar el motivo, entre risas confiesa «que no es complicado» pero que lo más complicado es la estabilización ya que «hay algunos que están desnivelados». Para que todos los motivos queden alineados, los operarios deben subir o bajar ligeramente cada sujeción hasta dar con la altura adecuada.
El proceso requiere sujetar cada elemento, comprobar su posición y volver a ajustar las sujeciones hasta conseguir el resultado adecuado. Un trabajo manual que puede llevar más tiempo del previsto y que resulta fundamental para que la decoración mantenga una imagen uniforme.

Las grúas facilitan la elevación de los motivos, pero son los operarios quienes deben encargarse de fijarlos y dejar preparada la sujeción definitiva. Cada pieza tiene que quedar asegurada antes de dar por terminada la instalación.
El encendido, la recompensa al trabajo
Después de semanas de preparación y montaje, llega el momento de comprobar el resultado. Para verificar que el motivo está bien instalado llega el momento de la comprobación y solo se puede verificar que llegue de una forma: con el encendido.
En ese momento suena lo siguiente «Venga, tres, dos, uno». Y, tras el encendido, la reacción resume el objetivo de todo el trabajo: «Ahí está, la Navidad». Con este gesto tanto Carlos como Guti han llevado la felicidad a los vecinos que esperan con ganas el periodo navideño.

El motivo navideño, ya encendido tras la instalación. Imagen: Daniel Mayorga.
Una transformación que los vecinos disfrutarán durante las fiestas, pero que antes necesita de muchas horas de trabajo, precisión y coordinación para que cada motivo encuentre su sitio.




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