Viste la camiseta con el escudo de las trece barras y, como cualquier otro hincha verdiblanco, celebra exultante la épica victoria frente al Oporto en los alrededores de La Cartuja, pero su tez pálida y el rubio de su cabello le delatan. Y si no, para eso estaban sus colegas: «¡Este es el primo de Troy Parrot!», bromeaban. Brian es irlandés, como el delantero, y por él no ha dudado en volar hasta Sevilla. Sonó el himno de la Champions y no pudo evitar enamorarse. Ahora, anima como un bético más: «Come on, the Betis!».
«Estoy aquí por Parrot. Estoy aquí animando a Troy Parrot, por la gente irlandesa», confirma el joven irlandés, que apunta a ser talismán verdiblanco. «Vine la semana pasada, que fui al partido de Osasuna, 5-2. Hoy, 3-2», se congratula. Porque lo de seguir al delantero ha pasado a algo más.
«He estado en otros estadios alrededor del mundo y este es uno de los mejores en los que he estado. Casi 65.000 personas y con solo escuchar los cánticos de todos los aficionados españoles con el Betis, incluso cuando iban perdiendo, remontaron», se sorprendió este miércoles en La Cartuja. Porque la hinchada vibró para llevar en volandas a su equipo y celebró por todo lo alto un triunfo de Champions. Una reacción que encandiló a Brian.
Enamorado del conjunto verdiblanco
Lo que vivió se le quedó grabado. «Cuando empezaron a remontar, pude ver el poder que tiene el estadio. Fueron momentos muy muy bonitos», expone, aún asombrado. «Estoy muy orgulloso de estar aquí como irlandés y fan de Troy Parrot. Estoy muy feliz de que el Betis remontara contra el Oporto», celebra.
Su ídolo, no obstante, no tuvo la mejor de sus actuaciones, siempre en la brega pero con poco filo, aunque Brian salió contento igualmente. «No hubo mucho para animar hoy, no hubo mucho que decir, no hay mucho que compartir sobre Troy Parrot esta noche, pero cuando el Cucho entró por él, fue el cambio correcto», asume. Porque por encima de todo, es bético y lo que sucedió después fue lo que le llevó al nirvana.
«Lo siguiente que tienes es a Antony, que se la da, y él consigue marcar el gol. Estuvo muy bien, fuimos 2-2 y fueron a ganar el partido. Ese fue el momentum absoluto del partido», apostilla. Esboza una sonrisa al despedirse, que le espera su Uber. La mueca que este año comparte todo el beticismo.
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