Una orca ha sido grabada llevando una cabeza de atún hasta una embarcación en el estrecho de Gibraltar, un gesto que los expertos interpretan como una forma de relación social y que cuestiona la imagen de animal agresivo que se ha extendido sobre esta especie en los últimos años.
Desde 2020, decenas de veleros y otras embarcaciones que navegan por el estrecho de Gibraltar y zonas próximas han sufrido choques con orcas, con daños en el timón y el casco que en algunos casos han dejado a las naves a la deriva. Estos episodios han generado alarma entre navegantes y han dado fama mundial a una orca apodada popularmente ‹White Gladis›, señalada como protagonista de los incidentes más sonados.
Las orcas implicadas pertenecen a la población ibérica, en peligro crítico de extinción y formada sólo por unas pocas decenas de ejemplares
La orca ibérica es una población que habita el Estrecho desde hace miles de años y depende en gran medida del atún rojo del Atlántico para alimentarse. Cada ejemplar está identificado individualmente gracias a décadas de seguimiento fotográfico y al estudio de sus relaciones familiares. Estrella, la protagonista de las nuevas imágenes, es uno de los animales a los que se atribuyen choques con veleros y es, además, madre y cazadora dentro de su grupo.
Una ofrenda, no un ataque
Las nuevas imágenes se grabaron este mes de junio durante una jornada de campo de Save The Iberian Orca, una campaña de seguimiento y divulgación impulsada por la asociación WeWhale junto con la fundación Iberian Orca Guardians, con autorización del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El objetivo del proyecto es estudiar el comportamiento de estas orcas y reducir el número de incidentes con embarcaciones a partir de un mejor conocimiento de la especie.
El gesto coincide con un estudio científico reciente sobre el ofrecimiento de presas por parte de orcas salvajes, que documenta casos similares en distintas partes del mundo, en los que estos animales entregaron capturas u objetos a personas y esperaron una reacción antes de continuar.
La bióloga marina Cristina Otero Sabio, investigadora de WeWhale e Iberian Orca Guardians, señala que compartir alimento es un comportamiento de gran importancia social entre las orcas, vinculado al aprendizaje, los vínculos familiares o la comunicación, aunque no puede confirmarse con certeza cuál era la intención concreta de Estrella.
Coexistir, no demonizar
Para Alexandra Johnston, experta en orcas y conservacionista de WeWhale e Iberian Orca Guardians, el hallazgo no resta gravedad a los incidentes con embarcaciones, que siguen siendo un asunto serio para la seguridad de los navegantes.
Sin embargo, considera que sí obliga a revisar el relato que ha rodeado a estos animales en los últimos años. Johnston defiende que comprender el comportamiento de las orcas, en lugar de señalar a ejemplares concretos, es la vía para proteger tanto a quienes navegan por el Estrecho como a una especie al borde de la extinción.



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