La Archidiócesis de Sevilla ha nombrado al cofrade Felipe Guerra como nuevo presidente de la junta gestora de la Hermandad de los Panaderos, dando continuidad al proceso de gobierno extraordinario iniciado hace más de un año para devolver la estabilidad a la corporación del Miércoles Santo. El decreto, firmado por el delegado episcopal para los Asuntos Jurídicos de las Hermandades, Miguel Vázquez Lombo, entró en vigor el 1 de julio.
Felipe Guerra fue hermano mayor de la Hermandad de los Negritos entre 2014 y 2022. Entre sus hitos destaca que la coronación canónica de la Virgen de los Ángeles en 2019 fue gestionada por la junta de gobierno que él preside. Por otra parte, José Luis Pérez Flores continuará como vicepresidente de la gestora.
La dimisión de José de Cristóbal
El nombramiento supone el relevo de la comisión presidida por José de Cristóbal González. Un comisionado que llegó a la Hermandad a finales de febrero de 2025 por encargo de la Archidiócesis con el propósito de sanar las heridas generadas tras unas elecciones impugnadas que ganó José Manuel Delgado por un voto. La suspensión de los resultados electorales por parte de Palacio generó la dimisión en bloque de la junta saliente presidida por Ángel Corpas.
José Cristóbal González ha puesto fin a su etapa como comisionado de la junta gestora de los Panaderos tras no haber conseguido estabilizar a la hermandad del Miércoles Santo tras un año y medio en el cargo que acaba de dejar.
El escrito arranca con una cita del Papa León XIV que sirve de hilo conductor para una compartir una reflexión sobre la convivencia dentro de las hermandades y la necesidad de superar enfrentamientos personales en favor del bien común. Para De Cristóbal, esta máxima resume la actitud que debe presidir las relaciones entre los miembros de una corporación eclesial.
Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano
En el último tramo del escrito, José de Cristóbal realiza una profunda autocrítica al reconocer que no ha alcanzado el objetivo principal con el que asumió la responsabilidad de dirigir temporalmente la corporación.
«En una Hermandad no sobra nadie, excepto quienes no sepan o no quieran saber el sentido de pertenencia a una organización de la Iglesia».
Las funciones de la gestora
El decreto establece que la junta rectora continuará ejerciendo el gobierno de la corporación y mantiene la prohibición de convocar cabildos generales, de elecciones, ordinarios o extraordinarios, sin la autorización expresa de la Delegación Episcopal de Asuntos Jurídicos. Asimismo, la autoridad eclesiástica hace un llamamiento a la colaboración de los hermanos para favorecer «la estabilidad, la unidad y el buen desarrollo de la vida de hermandad» durante esta nueva fase.
Con este nuevo nombramiento, el Arzobispado busca consolidar el proceso de normalización de una de las corporaciones que más dificultades institucionales ha atravesado en los últimos tiempos, dejando abierta la puerta a una futura convocatoria electoral cuando se den las condiciones adecuadas para el regreso al gobierno ordinario de la hermandad.



Síguenos en redes





